Marià Fortuny i Carbó
Nació en Reus en 1838 y fue un pintor genial, evolucionista renovador de la pintura española. Su abuelo fue quien descubrió y estimuló sus aficiones como pintor.
Realizó numerosos viajes (Marruecos, Roma, París, Granada, etc.) y pintó la mayoría de sus obras fuera de España, sobre todo en ambientes marroquíes. Murió en Roma en 1874.
Entre sus mejores obras figuran las siguientes: La batalla de Tetuán, Niños en un salón japonés, Odalisca, Fantasía árabe, La elección del modelo, El jardín de los poetas y La vicaría.
Por su perfección técnica, luminosidad y riqueza de colorido, "El Maestro" (como le llamaban sus contemporáneos) fue una figura cuya obra excepcional aportó horizontes de grandeza a la pintura española de la pasada centuria. Sus cuadros alcanzaron en su tiempo un éxito internacional.
La atmósfera invade su pintura, donde el dibujo prevalece a través de una completa gama de colores, haciendo su obra inconfundible, ya se trate de un óleo, una acuarela o un grabado al aguafuerte.
Hablar de Fortuny es hablar de luminosidad vibrante y plástica conducido por una pincelada dinámica, característica de este pintor que sabía definir los detalles con técnica de miniaturista de manera magistral.
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